
El efecto de la alimentación en la salud cerebral es uno de los temas más comentados pero con menos pruebas. Sobre los frutos secos, sin embargo, hay datos medibles, y además con imágenes cerebrales.

En un estudio cruzado, aleatorizado y controlado publicado en Clinical Nutrition participaron 28 personas sanas con una edad media de 65 años. El índice de masa corporal medio era de 27,9.
Durante 16 semanas, los participantes consumieron **60 gramos diarios de frutos secos variados** (nueces, pistachos, anacardos y avellanas). En el periodo de control no se les dio frutos secos. Entre ambos periodos hubo un periodo de lavado de 8 semanas.
El método de medición es clave: el flujo sanguíneo cerebral se midió numéricamente mediante **resonancia magnética con marcaje arterial de espín**. Para el rendimiento cognitivo se utilizó la Batería de Pruebas Neuropsicológicas de Cambridge.
Es decir, no se preguntó "¿cómo te sientes?", sino que se analizaron datos medidos con equipos.
En comparación con el periodo de control, durante el periodo con frutos secos **aumentó el flujo sanguíneo cerebral regional en los lóbulos frontal y parietal derechos** (efecto: 5,0 ± 6,5 mL/100 g/min; p < 0,001). También se observó un aumento similar en el lóbulo frontal izquierdo.
Se registró una mejora de la memoria verbal.
Un detalle importante: **el peso corporal de los participantes se mantuvo estable durante todo el estudio.** Es decir, pese a añadir 60 gramos diarios de frutos secos, no hubo aumento de peso.
Aunque el cerebro representa aproximadamente el 2% del peso corporal, consume una parte mucho mayor de la energía. Esa energía la recibe a través de un flujo sanguíneo constante.
Con la edad, la función vascular se debilita y el flujo sanguíneo cerebral disminuye. Esta disminución es uno de los factores asociados al deterioro cognitivo.
El estudio también evaluó la función endotelial, la rigidez arterial y la microvasculatura de la retina, todos ellos indicadores distintos de la salud vascular.
En la revisión sistemática publicada en la revista Advances in Nutrition se consultaron cuatro bases de datos y, de 2.374 artículos, se seleccionaron **22 estudios** que cumplían los criterios. Estos estudios abarcaban un total de **43.793 participantes**.
Entre los resultados analizados figuraban la memoria inmediata y diferida, la atención, la velocidad de procesamiento, las funciones ejecutivas, la capacidad visoespacial y el riesgo de deterioro cognitivo leve.
La conclusión general de la revisión es que el consumo de frutos secos podría estar relacionado con el rendimiento cognitivo; sin embargo, se subrayan las diferencias metodológicas entre los estudios.
Se realizó un análisis transversal con 883 personas (de 50 años o más) del estudio MEAL, llevado a cabo en el sur de Italia.
El consumo de frutos secos de los participantes se midió con un cuestionario de 110 ítems, preguntando por separado por almendras, nueces, avellanas, cacahuetes y castañas. La función cognitiva se evaluó con un cuestionario validado del estado mental.
Al comparar a quienes consumían muchos frutos secos con quienes consumían pocos, el consumo alto se asoció con un mejor estado cognitivo.
Hay que tener en cuenta lo siguiente: se trata de un **estudio transversal**. Es decir, no establece una relación de causa y efecto. También es posible que quienes comen frutos secos lleven, en general, un estilo de vida más saludable.
Los estudios preclínicos sugieren que los compuestos de los frutos secos podrían reducir el estrés oxidativo, actuar contra la acumulación de beta-amiloide y favorecer la función endotelial.
En este panorama destaca el contenido de vitamina E de la avellana: unos 15 mg por cada 100 gramos. La vitamina E es un antioxidante liposoluble y el tejido cerebral es rico en grasas.
Los ácidos grasos monoinsaturados también podrían tener un efecto indirecto a través de la función vascular.
Pero se trata de mecanismos propuestos, no de cadenas causales demostradas de forma concluyente en humanos.
En un subanálisis transversal del estudio PREDIMED de 5 años hay un hallazgo curioso: de los alimentos analizados, solo el aceite de oliva, el café, el vino y las **nueces** se asociaron con una mejor función cognitiva, no el consumo total de frutos secos.
Esto indica que distintos frutos secos pueden tener efectos distintos y que no conviene exagerar los beneficios de un solo alimento.
Además, el estudio de resonancia magnética mencionado contó con 28 personas y fue financiado por el Consejo Internacional de Frutos Secos y Fruta Desecada. Esto no invalida el resultado, pero conviene tenerlo presente.
Un puñado de frutos secos al día está por debajo de las cantidades usadas en los estudios, pero es un comienzo razonable.
La salud cerebral no depende de un solo alimento. El sueño, la actividad física, el control de la presión arterial y la interacción social son tan determinantes como la alimentación.
Si le preocupa el deterioro cognitivo, consúltelo con su médico; este artículo tiene fines informativos.

Nijssen K.M.R. et al., "Longer-term mixed nut consumption improves brain vascular function and memory: A randomized, controlled crossover trial in older adults", Clinical Nutrition, 2023.
Cardoso B.R. et al., "Nut Consumption for Cognitive Performance: A Systematic Review", Advances in Nutrition, 2021.
Análisis transversal del estudio MEAL, consumo de frutos secos y estado cognitivo, Nutrients, 2025.
"Impact of Nut Consumption on Cognition across the Lifespan", revisión que incluye el subanálisis de PREDIMED.

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